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Silbo en Gran Canaria

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Silbo en Gran Canaria

La historia detrás del silbo en Gran Canaria

Cuando hablamos de comunicarse mediante silbidos en Canarias, probablemente haya una isla que nos venga inmediatamente a la cabeza: La Gomera.

Y tiene sentido. El Silbo Gomero ha logrado mantenerse vivo, se enseña en los centros educativos de la isla y desde 2009 está inscrito por la UNESCO en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Pero hay una parte de esta historia que se conoce mucho menos: en Gran Canaria también se silbaba.

Pastores y habitantes de diferentes puntos de la isla utilizaron durante generaciones los silbidos para comunicarse a través de barrancos, lomas y montañas. Una práctica que terminó desapareciendo de la vida cotidiana, pero de la que todavía quedan testimonios e investigaciones que permiten reconstruir parte de su historia. 

El silbo en Gran Canaria viene de muy atrás

No estamos hablando únicamente de recuerdos del siglo pasado.

Existe una referencia histórica de 1490 relacionada con los indígenas de Gran Canaria. Alonso de Palencia relató cómo desde atalayas situadas en zonas rocosas se utilizaban silbidos para transmitir señales. Esta referencia permite documentar la presencia de esta forma de comunicación en la isla desde época prehispánica. 

Tras la conquista, aquellas prácticas pudieron continuar entre parte de la población indígena y sus descendientes asentados especialmente en zonas de cumbre, donde determinadas costumbres sobrevivieron durante más tiempo.

Las investigaciones también plantean otra posibilidad: la influencia de indígenas procedentes de La Gomera que fueron trasladados a Gran Canaria durante el siglo XVI y que se establecieron en diferentes lugares de la isla.

Por tanto, aunque existen distintas hipótesis sobre su evolución, sí contamos con evidencias de que el silbo formó parte de la historia de Gran Canaria. 

¿Para qué se utilizaba?

Para entenderlo hay que imaginar Gran Canaria antes de teléfonos, carreteras y los sistemas de comunicación actuales.

Dos personas podían encontrarse separadas por un barranco o una montaña. Llegar físicamente de un punto a otro podía suponer un recorrido considerable, aunque visualmente estuvieran relativamente cerca. El silbo permitía salvar parte de esa distancia.

Estuvo especialmente relacionado con los pastores, que podían utilizarlo para comunicarse entre ellos, llamar al ganado, avisar de un peligro o transmitir determinados mensajes.

Las investigaciones etnográficas también recogen testimonios relacionados con carboneros. En El Carrizal de Tejeda, por ejemplo, se recordaba su utilización para advertir de la presencia de la Guardia Civil cuando se realizaban determinadas actividades prohibidas.

Era, en definitiva, una herramienta adaptada a la vida y a la geografía de la isla. 

¿Hasta dónde podía escucharse?

Precisamente ahí estaba una de sus grandes ventajas.

Los sistemas utilizados tradicionalmente por los pastores, entre ellos el silbo, podían resultar efectivos para comunicarse a través de distancias que en algunos casos alcanzaban los dos kilómetros, especialmente en terrenos accidentados con barrancos, lomas y montañas. 

En una isla con una orografía como la de Gran Canaria, poder enviar una señal sin tener que recorrer físicamente toda esa distancia tenía una utilidad evidente.

¿En qué lugares de Gran Canaria se silbaba?

Los testimonios recopilados permiten encontrar recuerdos del silbo en diferentes puntos de la isla. No parece haber sido una práctica limitada a una única localidad.

Se conservan referencias en Tejeda y otras zonas de cumbre y medianías, pero también en La Aldea de San Nicolás, Moya, Santa María de Guía, Santa Lucía de Tirajana y los altos de Ingenio y Agüimes.

En El Carrizal de Tejeda, por ejemplo, algunos testimonios recuerdan a pastores comunicándose entre las dos vertientes del barranco de Siberio.

En Moya existen recuerdos de silbidos utilizados durante la década de 1930 entre esta localidad y El Palmital de Guía, donde había familias repartidas entre ambos lugares.

Y en zonas de Ingenio y Agüimes también se recordaba a pastores utilizándolo mientras se ocupaban del ganado. 

¿Era realmente un lenguaje como el Silbo Gomero?

Aquí la historia se vuelve todavía más interesante porque las investigaciones no ofrecen una única respuesta.

Algunos testimonios describen el silbo utilizado en Gran Canaria como un verdadero sistema comunicativo similar al de La Gomera. Personas entrevistadas recordaban que mediante él podían “hablarse” y transmitir mensajes.

Otros, sin embargo, lo describieron como un sistema mucho más sencillo basado en determinadas señales o frases cortas: llamar a alguien, pedir que trajeran el ganado, indicar un lugar de encuentro o advertir de algún peligro.

Los investigadores plantean incluso la posibilidad de que ambas cosas sean compatibles: un sistema más complejo pudo ir simplificándose a medida que disminuía el número de personas capaces de utilizarlo. 

Por eso sería poco riguroso afirmar que conocemos perfectamente cómo funcionaba el silbo en Gran Canaria. Parte de ese conocimiento se perdió antes de que pudiera documentarse en profundidad.

¿Por qué desapareció el silbo en Gran Canaria?

Los testimonios sitúan su desaparición progresiva principalmente entre las décadas de 1950 y 1960.

Para entonces ya eran pocas las personas que seguían utilizándolo y el conocimiento se concentraba especialmente entre personas mayores y antiguos pastores.

El cambio en las formas de vida del medio rural y la aparición de nuevas formas de comunicación hicieron que su utilidad cotidiana fuera disminuyendo. Además, al transmitirse fundamentalmente entre generaciones, cuando dejó de enseñarse a los más jóvenes se rompió esa cadena.

Con ella se fue perdiendo también una práctica que había acompañado durante mucho tiempo a las comunidades rurales de Gran Canaria. 

El Silbo Gomero y el silbo de Gran Canaria no son exactamente lo mismo

Esta diferencia es importante.

El reconocimiento de la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad corresponde específicamente al Silbo Gomero, inscrito en 2009. En La Gomera continúa siendo una tradición viva y su enseñanza forma parte de la educación de la isla. 

En Gran Canaria la situación fue diferente.

Aquí la transmisión tradicional llegó prácticamente a desaparecer durante el siglo XX y el conocimiento actual depende en buena medida de la investigación histórica, los testimonios conservados y las iniciativas de recuperación.

Eso no significa que el silbo fuera exclusivo de La Gomera. Las investigaciones recogidas por la ULPGC apuntan a su utilización histórica en distintas islas del Archipiélago, especialmente aquellas con una geografía montañosa.

Una tradición que Gran Canaria está intentando recuperar

Que se perdiera su uso cotidiano no significa que la historia del silbo en Gran Canaria haya terminado.

En los últimos años, diferentes iniciativas y asociaciones han trabajado para recuperar y divulgar el lenguaje silbado en Canarias, impulsando actividades formativas, investigaciones, jornadas y exhibiciones.

A este esfuerzo se sumó en 2024 el Aula de Silbo de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, una iniciativa creada para contribuir al estudio, conservación y divulgación de esta tradición. El proyecto busca además convertirse en un punto de encuentro para especialistas de distintas disciplinas y favorecer la investigación en torno al silbo.

Así, una forma de comunicación que durante décadas permaneció principalmente en los recuerdos de mayores y antiguos pastores vuelve poco a poco a hacerse presente en Gran Canaria.

El silbo en Gran Canaria también forma parte de nuestra memoria

Quizá nunca alcanzó en Gran Canaria el grado de conservación que consiguió en La Gomera. De hecho, todavía existen preguntas sobre cómo se utilizaba exactamente y hasta qué punto funcionó como un lenguaje completo en toda la isla.

Pero los testimonios y referencias históricas permiten recuperar una imagen que hoy resulta difícil imaginar: pastores separados por un barranco comunicándose mediante silbidos de una ladera a otra.

Una costumbre nacida de una necesidad muy sencilla, hacerse entender cuando la propia geografía hacía difícil hablar cara a cara.

Y quizá ahí esté lo más interesante de esta historia. Durante décadas el silbo en Gran Canaria pareció destinado a sobrevivir únicamente en la memoria de quienes llegaron a escucharlo. Hoy hay quienes trabajan para que vuelva a sonar.

En Los Mejores de Las Palmas nos encanta descubrir esas historias, tradiciones y curiosidades de Canarias que nos ayudan a conocer un poco mejor nuestra tierra. Porque siempre queda algo por descubrir, incluso de aquello que creemos conocer de toda la vida.

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