Señales que pueden ayudarte a decidir cuándo acudir al psicólogo
No siempre es fácil saber cuándo acudir al psicólogo. A veces esperamos a encontrarnos muy mal para pedir ayuda, pero no es necesario llegar a una situación límite para consultar con un profesional.
El malestar emocional puede aparecer de muchas formas y no existe una regla que sirva para todas las personas. La duración, la intensidad y, sobre todo, cómo está afectando una situación a nuestra vida cotidiana pueden ayudarnos a valorar si necesitamos apoyo profesional.
Además, acudir a terapia no está reservado únicamente a quienes tienen un trastorno psicológico. También puede ser un espacio para comprender mejor lo que sentimos, afrontar cambios importantes o aprender nuevas formas de gestionar determinadas situaciones.
Señales que pueden indicar que necesitas ayuda psicológica
No existe una lista de síntomas que determine automáticamente cuándo acudir al psicólogo, pero sí hay determinadas situaciones que merece la pena observar.
El malestar se mantiene en el tiempo
Todos podemos atravesar épocas de tristeza, preocupación, estrés o incertidumbre.
Sin embargo, cuando ese malestar persiste durante semanas, no disminuye o empieza a intensificarse, puede ser recomendable buscar ayuda. El Ministerio de Sanidad señala, por ejemplo, que ante determinados acontecimientos es esperable experimentar inicialmente angustia, problemas de sueño o desbordamiento emocional, pero recomienda solicitar asistencia cuando estos síntomas resultan difíciles de manejar o se mantienen sin reducir su intensidad.
No hace falta esperar a que la situación resulte insoportable.
Empieza a afectar a tu vida cotidiana
Otra señal que puede ayudarte a identificar cuándo acudir al psicólogo es comprobar cuánto está interfiriendo el problema en tu día a día.
Puede manifestarse como dificultades para trabajar o estudiar, problemas en las relaciones personales, aislamiento, pérdida de interés por actividades que antes disfrutábamos o incapacidad para mantener determinadas rutinas.
Cuando aquello que sentimos empieza a condicionar diferentes áreas de nuestra vida, puede ser un buen momento para valorar apoyo profesional.
Sientes que tus emociones te desbordan
Hay momentos en los que resulta especialmente difícil gestionar lo que sentimos.
Ansiedad, tristeza, miedo, enfado, culpa o frustración pueden aparecer con tanta intensidad que no sepamos qué hacer con ellos.
Preguntarse cuándo acudir al psicólogo también implica observar si contamos con herramientas suficientes para afrontar esas emociones o si sentimos que, por mucho que lo intentemos, seguimos atrapados en la misma situación.
Repites situaciones o comportamientos que te hacen daño
A veces el problema no aparece como una emoción concreta.
Podemos detectar que repetimos determinados patrones en nuestras relaciones, reaccionamos de una forma que posteriormente lamentamos o nos encontramos una y otra vez ante conflictos similares.
La terapia puede ayudar a comprender esos patrones y trabajar sobre ellos desde una perspectiva diferente.
Has atravesado un cambio importante
Una ruptura, un duelo, un cambio laboral, problemas familiares, una enfermedad, una mudanza o cualquier otra transformación relevante pueden exigir un periodo de adaptación.
No todas las personas necesitan ayuda psicológica para atravesar estas situaciones. Sin embargo, si sentimos que nos cuesta avanzar o que lo ocurrido está afectando significativamente a nuestro bienestar, consultar con un profesional puede ser una opción.
No tienes que estar “muy mal” para ir al psicólogo
Una de las ideas que puede retrasar cuándo acudir al psicólogo es pensar que nuestros problemas no son suficientemente importantes.
No hace falta tener un diagnóstico ni encontrarse en una situación extrema para iniciar un proceso psicológico.
El Consejo General de la Psicología explica que el apoyo de familiares y amigos puede ser suficiente en muchos momentos difíciles, pero en otros casos no lo es. La intervención profesional va más allá de hablar y escuchar: permite abordar problemas complejos mediante formación especializada y técnicas psicológicas.
También podemos buscar ayuda porque queremos conocernos mejor, aprender a establecer límites, mejorar nuestras relaciones o afrontar de otra manera una etapa concreta.
¿Qué puede trabajarse con un psicólogo?
Los motivos de consulta pueden ser muy diferentes de una persona a otra.
Entre ellos pueden encontrarse dificultades relacionadas con:
- Ansiedad o estrés.
- Tristeza persistente.
- Autoestima.
- Duelo y pérdidas.
- Relaciones personales o familiares.
- Rupturas.
- Miedos.
- Cambios vitales.
- Gestión emocional.
- Problemas laborales o académicos.
- Dificultades para establecer límites.
- Patrones de comportamiento que generan malestar.
Esta lista no pretende servir como diagnóstico. La evaluación debe realizarse de manera individualizada, teniendo en cuenta las circunstancias y necesidades de cada persona. El propio Ministerio de Sanidad recoge como principio de la atención en salud mental que esta sea individualizada y considere aspectos psicológicos, sociales y biológicos, además de las experiencias de cada persona.
¿Tengo que esperar a que el problema empeore?
No. Precisamente, una de las respuestas más sencillas a cuándo acudir al psicólogo es que no es necesario esperar hasta sentir que ya no podemos más.
Si llevamos tiempo pensando en pedir ayuda, sentimos que una situación nos está afectando o nuestras propias estrategias no están funcionando, podemos consultar con un profesional aunque continuemos estudiando, trabajando o realizando nuestra vida cotidiana.
Pedir una primera cita tampoco implica necesariamente comenzar un proceso largo. El profesional podrá valorar la situación y orientar sobre las opciones disponibles.
¿Hablar con familiares y amigos puede ser suficiente?
El apoyo de las personas cercanas puede desempeñar un papel muy importante cuando atravesamos una etapa difícil.
Hablar con alguien de confianza, sentirnos acompañados y poder compartir nuestras preocupaciones puede ayudarnos. En determinados momentos, ese apoyo puede ser suficiente.
Sin embargo, una relación terapéutica es diferente. El profesional dispone de formación específica para evaluar el problema y plantear una intervención adaptada a las necesidades de la persona.
Por eso, al plantearnos cuándo acudir al psicólogo, no tenemos que elegir necesariamente entre nuestro entorno y un profesional. Ambas formas de apoyo pueden coexistir.
¿Qué ocurre en la primera consulta con un psicólogo?
La primera sesión suele servir para empezar a conocer el motivo de consulta y las circunstancias de la persona.
El psicólogo puede preguntar qué está ocurriendo, desde cuándo, cómo afecta a la vida cotidiana o qué se espera conseguir con la terapia. A partir de ahí podrá realizar una valoración y explicar cómo podría plantearse el proceso.
No es necesario llegar a la primera sesión sabiendo explicar perfectamente lo que ocurre.
De hecho, algunas personas buscan ayuda precisamente porque les resulta difícil identificar qué les pasa o poner en palabras cómo se sienten.
¿Y si no sé si mi problema es suficientemente importante?
Esta duda es más habitual de lo que parece.
No existe una cantidad mínima de sufrimiento que tengamos que alcanzar antes de consultar. Si una situación nos preocupa, nos genera malestar o queremos aprender a afrontarla de otra manera, podemos solicitar orientación profesional.
Por eso, preguntarse cuándo acudir al psicólogo no debería reducirse a comprobar si cumplimos una lista determinada de síntomas.
Cada situación debe valorarse individualmente y será el profesional quien pueda orientar después de conocer el caso.
¿Cuándo hay que pedir ayuda de forma urgente?
Hay situaciones que requieren una respuesta diferente a concertar una consulta psicológica ordinaria.
Si existe riesgo inmediato para la propia vida o la de otra persona, debe contactarse directamente con los servicios de emergencia a través del 112.
En España, las personas con pensamientos o riesgo de conducta suicida, así como sus familiares y allegados, también pueden contactar con la Línea 024, un servicio nacional, gratuito, confidencial y disponible las 24 horas. El Ministerio de Sanidad especifica que este recurso no sustituye la atención sanitaria presencial cuando esta sea necesaria.
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En definitiva, no existe una única respuesta para saber cuándo acudir al psicólogo. Puede ser recomendable planteárselo cuando el malestar persiste, afecta a nuestra vida cotidiana, sentimos que nuestras herramientas no son suficientes o simplemente queremos recibir orientación profesional sobre una situación que nos preocupa.
Buscar ayuda tampoco exige esperar hasta que el problema haya alcanzado su punto más difícil.
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