¿Por qué cambia la arena de Las Canteras? El curioso viaje de la playa durante todo el año
Si alguna vez has paseado por Las Canteras en distintas épocas del año, seguramente te hayas dado cuenta de algo curioso: la playa nunca es exactamente igual.
Hay inviernos en los que La Puntilla acumula muchísima arena mientras que en La Cícer aparecen los conocidos callaos. Sin embargo, cuando llega el verano sucede justo lo contrario.
No es casualidad. La arena de Las Canteras está en movimiento constante y lleva siglos realizando un viaje natural impulsado por el viento, las corrientes marinas y el oleaje.
Un viaje que nunca se detiene
Aunque desde la orilla parezca inmóvil, la arena de Las Canteras está desplazándose continuamente.
Las corrientes del mar, el viento y las olas la transportan de un lugar a otro de la playa dependiendo de la época del año, modificando el aspecto del litoral sin que apenas nos demos cuenta.
Por eso hay zonas que en unos meses presentan grandes extensiones de arena y, unos meses después, dejan al descubierto las piedras.
Así cambia la arena de Las Canteras entre invierno y verano
Durante el invierno, la mayor parte de la arena termina acumulándose en la zona de La Puntilla, al norte de la playa.
Al mismo tiempo, La Cícer pierde parte de esa arena y quedan visibles los grandes cantos rodados, conocidos popularmente como callaos.
Con la llegada del verano ocurre exactamente lo contrario. La arena vuelve a desplazarse hacia el sur y La Cícer recupera su extensa playa de arena, alimentada tanto por el material procedente del norte como por los bancos de arena sumergidos en la bahía.
Este movimiento natural se repite año tras año y forma parte del funcionamiento del propio ecosistema de Las Canteras.
Antes la arena de las Canteras seguía su camino mucho más lejos
Hace muchos años, el recorrido de la arena no terminaba en Las Canteras.
Tras llegar a la playa, continuaba su desplazamiento natural hasta Las Alcaravaneras, formando un enorme sistema de dunas que ocupaba buena parte del actual barrio de Los Arenales, cuyo nombre precisamente hace referencia a ese antiguo paisaje.
Con el crecimiento de la ciudad y la construcción del paseo marítimo y de los edificios cercanos a la costa, ese recorrido quedó interrumpido. Como consecuencia, la arena ya no puede continuar su camino y hoy permanece acumulándose en Las Canteras.
Mucho más que una playa
Debajo del agua también existe un ecosistema fundamental para la playa.
Antiguamente, la bahía estaba ocupada por grandes praderas de seba, una planta marina que servía de refugio y zona de reproducción para numerosas especies.
Aunque actualmente otras algas, como la Cymopolia barbata, han ocupado parte de ese espacio, el fondo marino sigue siendo un elemento esencial para mantener el equilibrio natural de la playa y favorecer la biodiversidad.
Un fenómeno natural que forma parte de la identidad de Las Canteras
La próxima vez que visites Las Canteras y notes que la playa parece diferente, ya sabrás el motivo.
No es que la arena desaparezca ni que llegue arena nueva cada verano. Simplemente está siguiendo un viaje que lleva produciéndose desde hace siglos, guiado por las corrientes, el viento y el oleaje.
Es uno de esos pequeños detalles que convierten a Las Canteras en mucho más que una playa: un espacio vivo que cambia constantemente y que sigue sorprendiendo tanto a quienes la visitan como a quienes la disfrutan cada día.
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