El origen del nombre de Gran Canaria ha sido objeto de debate durante siglos. Su denominación, que hoy nos resulta tan familiar, tiene un trasfondo histórico lleno de referencias documentales, interpretaciones culturales y controversias políticas. No se trata de un simple topónimo: es un símbolo cargado de identidad, memoria y pertenencia para quienes habitan esta isla y la reconocen como su hogar.
A lo largo de los siglos, cronistas, historiadores y gobernantes han dejado constancia de distintas versiones sobre el nacimiento y evolución del nombre. Lo que hoy conocemos como Gran Canaria ha pasado por fases en las que se denominó simplemente Canaria, Canaria la Grande o incluso La Gran Canaria.
En este artículo exploraremos en detalle los orígenes, los principales documentos históricos que lo avalan, las teorías más aceptadas y los debates modernos que aún hoy generan discusión.
Primeras referencias históricas al nombre de Gran Canaria
Los cronistas medievales
La primera referencia documental reconocida sobre el origen del nombre de Gran Canaria aparece en la Crónica de Enrique III, datada en el año 1393. Allí se menciona la expresión Canaria la Grande, una denominación que alude directamente a la isla.
Pocos años más tarde, la crónica normanda Le Canarien (1404–1421) también hace mención a este topónimo, dejando constancia de que el nombre ya circulaba en la Europa medieval como una referencia clara a la isla.
El respaldo de la monarquía castellana
En 1494, el Fuero Real ratificó oficialmente el nombre de Gran Canaria. Más relevante aún fue la disposición firmada por la reina Isabel la Católica, donde se leía: “Y desde ahora mando que aquesta, mi ínsula de Canaria, sea llamada Grande”. Este documento marcó un antes y un después, sellando la denominación con carácter oficial y de Estado.
La visión del ingeniero Torriani
En 1558, el ingeniero italiano Leonardo Torriani, enviado a Canarias para analizar sus fortificaciones, escribió en su obra que la isla de Gran Canaria había sido “favorecida por una particular influencia de las estrellas” y que antiguamente había sustentado a casi 60.000 almas. Su descripción no solo reforzó el uso del término “Gran”, sino que lo dotó de un carácter prestigioso y casi mítico.
Teorías sobre el origen del nombre de Gran Canaria
El origen del nombre de Gran Canaria no tiene una única explicación. A lo largo del tiempo, se han formulado varias teorías, algunas apoyadas en fuentes clásicas y otras en la tradición popular.
La teoría de los Canarii
Una de las hipótesis más extendidas sostiene que el nombre procede de la tribu líbico-bereber conocida como los Canarii. Estos habrían habitado la isla y, con el tiempo, su nombre habría derivado en la denominación oficial de la misma.
La teoría de los canes
Otra versión, recogida por Plinio el Viejo (23–79 d.C.), explica que el término Canaria se debe a la abundancia de perros (canes) en la isla. Según esta interpretación, la isla habría recibido ese nombre en tiempos de la dominación romana o en relatos posteriores que circularon en Europa.

El adjetivo “Gran” como refuerzo simbólico
El añadido de la palabra “Gran” al nombre de la isla ha generado discusiones. Algunos autores lo vinculan al reconocimiento de la isla como la más relevante del archipiélago por su fertilidad, población y fortaleza. Otros sostienen que fue un título honorífico otorgado por la monarquía castellana para subrayar su importancia estratégica.
El siglo XVIII y los usos indistintos del topónimo
Resultados de una investigación académica
Una investigación desarrollada en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria sobre los protocolos notariales del siglo XVIII demuestra que coexistían múltiples denominaciones para referirse a la isla: Isla de Canaria, Gran Canaria, La Gran Canaria, Isla de la Gran Canaria o simplemente Canaria.
En los registros notariales, la forma más habitual era “Isla de Canaria”, mientras que en la bibliografía impresa predominaba “Canaria”. Sin embargo, todas estas formas se usaban indistintamente y en ocasiones incluso dentro de un mismo texto.
La ciudad y sus nombres cambiantes
Algo similar ocurría con la ciudad capital. Las Palmas de Gran Canaria llegó a ser llamada de múltiples formas: Ciudad de Canaria, Ciudad Real de Las Palmas, Real de Las Palmas, Ciudad de Las Palmas de Canaria, entre otras. La más frecuente en los registros era Ciudad de Canaria.
Debates modernos sobre el origen del nombre de Gran Canaria
El editorial de 2006
En pleno siglo XXI, el debate resurgió a raíz de un editorial del periódico tinerfeño El Día, que en 2006 argumentaba que el término “Gran” no era más que un invento político de antaño para ensalzar la isla. El texto, cargado de polémica, revivió el llamado Pleito Insular, reabriendo una discusión sobre la legitimidad del nombre.
Respuestas de investigadores y medios
Historiadores como José Antonio Cebrián Latasa y Francisco Fajardo Spínola respondieron en artículos publicados en distintos medios, defendiendo la validez del uso de Gran Canaria y explicando que las fuentes históricas avalaban tanto la forma simple (Canaria) como la compuesta (Gran Canaria).
Un consenso general
A pesar de las discrepancias, la mayoría de los especialistas coinciden en que el adjetivo “Gran” tiene raíces históricas sólidas, vinculadas al reconocimiento político y cultural de la isla desde el siglo XV, y que su uso ha quedado firmemente asentado en la identidad colectiva.
Importancia cultural y simbólica del nombre
Identidad insular
El nombre de Gran Canaria no es solo una denominación geográfica. Es una construcción simbólica que concentra la memoria de los antiguos habitantes, el reconocimiento político del Reino de Castilla y la valoración posterior de cronistas y viajeros.
Orgullo y pertenencia
Para la población actual, decir Gran Canaria es evocar una identidad fuerte y diferenciada, que aúna historia, cultura y un sentido de orgullo insular. El adjetivo “Gran” ha dejado de ser una etiqueta impuesta para convertirse en una seña de identidad compartida.
Valor turístico y cultural
Hoy en día, el nombre también es un activo cultural y turístico. Representa una marca reconocida internacionalmente, cargada de historia y asociada a la riqueza natural, patrimonial y social de la isla.
Preguntas frecuentes sobre el origen del nombre de Gran Canaria
¿De dónde proviene el nombre de Gran Canaria?
Existen dos teorías principales: una lo atribuye a la tribu de los Canarii y otra a la abundancia de perros (canes) en la isla, mencionada por Plinio el Viejo.
¿Cuándo se oficializó el uso del término Gran Canaria?
El uso oficial se consolidó en el siglo XV con el Fuero Real de 1494 y la disposición de Isabel la Católica, que ordenaba que la isla fuera llamada Grande.
¿Por qué sigue generando debate el origen del nombre de Gran Canaria?
Porque a lo largo de los siglos se han utilizado formas diferentes (Canaria, La Gran Canaria, Gran Canaria) y aún hoy algunos sectores discuten si el “Gran” responde a razones históricas, culturales o políticas.
El origen del nombre de Gran Canaria es un reflejo de la historia viva de la isla: un nombre que ha evolucionado desde Canaria hasta consolidarse como Gran Canaria, respaldado por documentos, crónicas y la memoria popular.
Aunque el debate sobre su procedencia nunca ha alcanzado un consenso definitivo, lo cierto es que el topónimo ha sobrevivido al paso del tiempo, reafirmándose como un símbolo de identidad, orgullo y pertenencia. Más allá de su etimología, lo que representa hoy es una herencia cultural y una marca que proyecta la isla en el mundo.
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