Los que somos de aquí lo sabemos: basta una curva, un claro entre las nubes o una guagua mal aparcada en el arcén para volver a enamorarnos de la isla. Los miradores de Gran Canaria no son solo para el turista que sube con cámara; son para quienes crecimos viéndola cambiar de color con cada estación, para los que seguimos buscando “ese rincón que aún no he visto desde arriba”.
Aquí te traemos una selección de 10 miradores de Gran Canaria que no fallan. Algunos son clásicos, otros los redescubrirás. Todos tienen ese algo que hace que uno se quede un rato más, y no por la foto, sino por el silencio.
1. Roque Nublo: el de siempre, pero nunca igual
No hay canario que no haya subido al Nublo, pero pocos lo miran dos veces igual. Cada día cambia la luz, las nubes, el aire. Este mirador regala una de las vistas más potentes de la isla, con Tejeda abajo y, si hay suerte, el Teide flotando al fondo. Eso sí: ahora hay que reservar entrada y dejar el coche en los puntos habilitados. Mejor ir con calma y disfrutar el camino, que también es parte del espectáculo.
2. Pico de las Nieves: donde la isla se toca con el cielo
El techo de Gran Canaria es mucho más que un punto alto. Subir por San Mateo o por la GC-600 es una experiencia en sí misma. Desde arriba, el pinar, la caldera y el mar se funden en una postal que todos los locales tenemos guardada en el móvil. Si vas en invierno, lleva abrigo y un termo; el frío de cumbre también forma parte del encanto.

3. El Guriete: historia y paisaje en un mismo plano
En el barranco de Tirajana, frente a las Fortalezas de Ansite, este mirador te enseña la historia sin necesidad de museo. Aquí se respira el final de la conquista y el principio de lo que somos. Las palmeras, las cuevas y el viento cuentan más de lo que parece. Ideal al atardecer, cuando todo el valle se tiñe de cobre.
4. Las Tederas: el corazón de Santa Lucía desde lo alto
Este es uno de esos miradores que te recuerdan por qué amamos el interior. Desde aquí se ve la Caldera de Tirajana con sus pueblos blancos, sus olivares y su templo reluciendo entre las casas. Si subes con calma, lleva un bocadillo y disfruta sin prisa. Es de los miradores de Gran Canaria que más paz regalan.
5. Roque Bentayga: la montaña sagrada
Más que mirador, un lugar con alma. Subir hasta su centro de interpretación y luego hacer la pequeña caminata hasta la cima te conecta con la historia de los antiguos canarios. Desde allí, las vistas del Nublo y los barrancos son casi místicas. No hace falta ser espiritual para sentir algo especial aquí.
6. El Mulato: Mogán visto desde las alturas
Los altos de Mogán esconden uno de los secretos mejor guardados de la isla. Desde este mirador, el valle se abre hasta el mar y, de noche, el cielo se llena de estrellas. Si te gusta la fotografía o simplemente mirar sin prisa, este es tu sitio. Pocos miradores de Gran Canaria te regalan una vía láctea tan limpia.
7. Pico y Caldera de Bandama: volcán y ciudad de la mano
A un paso de la capital, Bandama sigue siendo una lección de geología y vino. Desde el pico se ve todo: Tafira, el Guiniguada y hasta la costa. En días despejados, la luz cae sobre los viñedos y entiendes por qué este paisaje sigue siendo tan nuestro. Perfecto para una escapada corta de domingo.
8. Andén Verde: vértigo y belleza
No hace falta ser turista para emocionarse aquí. Asomarte a los acantilados que cuentan millones de años de historia geológica pone los pelos de punta. Es de los puntos donde el mar y la tierra parecen discutir quién es más fuerte. Eso sí, ojo con el viento: respétalo.
9. Mirador del Balcón: la “cola de dragón”
Quien haya ido sabe que es imposible no quedarse callado al llegar. El mar golpea abajo y la línea de acantilados parece una criatura dormida. Ven con tiempo, porque el atardecer aquí es de los que se quedan grabados. Entre los miradores de Gran Canaria, este tiene algo casi hipnótico.
10. Paseo de la Playa de La Garita: mirar al mar también cuenta
No todo es cumbre. En Telde, el paseo de La Garita ofrece un mirador sencillo pero con alma costera. Si sigues hasta el Bufadero, verás cómo el mar respira dentro de la roca. Ideal para ir con familia o simplemente a despejar la cabeza mientras cae la tarde.
Consejos
- No dejes nada atrás: ni colillas, ni latas, ni piedras “decoradas”.
- Silencio: a veces, escuchar la isla vale más que hablar de ella.
- Planifica según luz: amaneceres en cumbre, atardeceres en costa.
- Respeta los senderos: son parte del paisaje, y salirse de ellos lo daña.
Preguntas frecuentes sobre los miradores de Gran Canaria
1. ¿Cuál es el mejor mirador de Gran Canaria para ver el atardecer?
Depende de la zona que más te guste, pero los favoritos suelen ser el Mirador del Balcón, en La Aldea, y Pico de las Nieves, en cumbre. Desde ambos se ven atardeceres de postal, especialmente en días sin calima.
2. ¿Se puede acceder libremente a todos los miradores de la isla?
Sí, la mayoría de los miradores de Gran Canaria son de acceso libre y gratuitos. Solo algunos, como el del Roque Nublo, requieren reserva previa por control de aforo. Conviene revisar horarios y restricciones antes de ir.
3. ¿Qué mirador es el más recomendable para ir con niños o personas mayores?
El Mirador de Bandama o el Paseo de la Playa de La Garita son ideales: cómodos, con acceso sencillo y vistas amplias sin necesidad de caminar demasiado.
4. ¿Qué necesito llevar si quiero hacer una ruta por varios miradores?
Ropa cómoda, abrigo si vas a cumbre, agua, protección solar y paciencia para disfrutar sin prisas. Si haces ruta en coche, planifica el día con mapa en mano y aprovecha para probar algún queso, vino o café de la zona.
Una isla que siempre se deja mirar
Gran Canaria se puede recorrer mil veces y seguir sorprendiéndonos. Los miradores de Gran Canaria son más que puntos en un mapa: son excusas para volver a parar, respirar y recordar por qué esta isla se siente como casa desde cualquier ángulo.
Y si te quedas con ganas de seguir redescubriéndola, sigue leyendo más artículos sobre la isla porque mirar Gran Canaria desde arriba es solo el principio.








